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martes, 2 de junio de 2020

Guy Fawkes y la Obertura1812.

Continuando con el especial música y cine de superhérores, vamos a sumergirnos hoy en V de Vendetta y la pieza que sirve de colofón a la narración de la historia de V, su protagonista.

Puede que algunos no hayan visto la película aún por su juventud (de ser así no veáis el vídeo para que no os destripe la película) y de los que sí la han visto, puede que algunos no consideren a V como un superhéroe. A estos últimos tampoco les parecerá un superhéroe Batman, pero no vamos a liarnos con ese debate.

La película es de esas que merece la penar ver por el juego que da para filosofar durante horas con amigos, así que es muy recomendable.

Pero antes de hablar de la Obertura 1812 vamos a repasar un poco de historia.

EL PERSONAJE.

La archiconocida máscara que porta el protagonista de la película, está inspirada en los rasgos de Guy Fawkes, uno de los personajes más odiados en Inglaterra.

¿Por qué? os preguntaréis.

Tenemos que remontarnos al siglo XVII cuando Fawkes junto a Robert Catesby, Thomas Winter, Thomas Percy y John Wright, pretendían lograr del rey protestante Jacobo I y su gobierno, una mayor tolerancia hacia la religión católica en el Inglaterra (El rey había ordenado por entonces que todos los sacerdotes católicos abandonaran el país).

Para lograr el respeto hacia la comunidad católica inglesa, a estos cinco personajes se les ocurrió terminar por lo sano con el rey y todo su gobierno. De esta forma un nuevo gobierno ante lo ocurrido, estaría más receptivo a las peticiones de los católicos romanos.

¿Cómo lo lograrían? Mediante lo que se denominó "La conspiración de la pólvora".

El plan era hacer explosionar 800Kg de pólvora repartidos en 36 barriles situados en los sótanos del parlamento británico.

Para ello necesitaban a Fawkes puesto que éste había combatido durante algún tiempo a las órdenes del archiduque Alberto de Austria bajo pabellón español en los Países Bajos, donde había aprendido a manejar explosivos.

Alquilaron un casa cerca del parlamento. Llevaron ocultos bajo carbón y leña los 36 barriles y los dejaron en los sótanos de la cámara de los Lores.

Guy Fawkes se quedó junto a los barriles para encender la mecha y... en el último momento fue descubierto por un grupo de guardias que revisaban la bodega a última hora.

Fue capturado, llevado a la torre de Londres y torturado para que delatara a sus cómplices (Algo que al parecer no hizo). Se le condenó a muerte pero estando en el patíbulo, antes de que lo castraran, lo desmembraran y colgaran (algo bastante frecuente en aquella época) el bueno de Fawkes no les dio el gusto y se tiró de cabeza matándose al partirse el cuello.

Desde aquel 5 de Noviembre de 1605 día en que se abortó "La conspiración de la pólvora", el rey decretó que cada 5 de Noviembre se celebrara el fracaso de la misma quemando una efigie de Fawkes y por eso a esa cita anual se la denomina la "Noche de Guy Fawkes" o "Noche de las hogueras".

La última curiosidad que os cuento hoy, sobre este personaje, hace referencia a su nombre y es que  nuestro amigo Fawkes visitó en 1603 la corte española de Felipe III para recabar su apoyo en la lucha contra el protestantismo anglosajón. Durante este viaje Guy latinizó su nombre, pasando a llamarse Guido Fawkes, de ahí que podáis encontrar información de Fawkes con uno u otro nombre. Por cierto, como podréis imaginar, la corona española no le dio el apoyo solicitado ya que la política exterior de Felipe III en ese momento era la de tratar de llegar a un entendimiento con los británicos.

LA MÚSICA.

La pieza por antonomasia de la película está escrita por el músico ruso Piotr Ilich Chaikovski en 1880, una partitura que serviría de conmemoración de la victoria de la resistencia rusa en 1812 frente a las tropas de la gran armada de Napoleón. Para lograr el componente grandilocuente y épico, empleó, para el clímax de la composición, auténticos cañones y campanas, algo que según escuchamos nos traslada de inmediato a un campo de batalla.

La obertura se estrenó el 20 de Agosto de 1882 en Moscú, bajo la batuta de Ippolit Al´tan y cerca de la aún por entonces inacabada Catedral de Cristo Salvador.

Una curiosidad sobre esta pieza es que el propio Chaikovski la interpretó en la inauguración del Carnegie Hall de Nueva York el 5 de Mayo de 1891.



jueves, 20 de noviembre de 2014

Historias Curiosas 2: Una Historia de Honor y Humanidad.

No sé si os pasará lo mismo que a mi, pero escuchando la radio, leyendo noticias en prensa, viendo cualquier programa de televisión, uno no puede por menos que exclamar "Valla Tropa".

 
La gente vive en el extremo de la vida, eres de izquierdas o de derechas, de un club de fútbol o de su antagónico, de playa o de montaña... lo que suscita que cualquier pretexto sea bueno para iniciar una discusión y odiar al contrario (Que en este país es deporte nacional más practicado que el Fútbol). Por eso resulta raro aquel que ve en el "adversario" cualidades dignas de resaltar, alabar o emular.

 
Esta filosofía vital del cuchillo en la boca, es de la que se valen los partidos políticos, las empresas publicitarias o los medios de comunicación, para hacer negocio a costa de la ciudadanía.

 
Siempre que me planteo reflexiones de este tipo y de cuál podría ser la solución, acabo llegando a la misma conclusión: Necesitamos una educación que inculque en nuestros retoños, un espíritu reflexivo, crítico y respetuoso. Un Espíritu que les sirva de herramienta vital para defenderse de los extremos, para lograr alcanzar aquel objetivo tan antiguo como la misma filosofía, que no es otro que el equilibrio, el el punto medio. Un punto que es pilar fundamental de la propia humanidad. 

 
La historia en ocasiones nos deja hechos que ejemplifican la importancia de encontrar una medida, un equilibrio en todo y por eso os traigo hoy la historia del B-17 norteamericano "Ye Olde Pub".

 
El 20 de Diciembre de 1943 este B-17 y su tripulación (Bertrand O.Coulombe, Alex Yelesanko, Richard A. Pechout, Lloyd H. Jennings, Hugh S. Eckenrode, Samuel W. Blackford, Spencer G. Lucas, Albert Sadok, Robert M. Andrews) al frente de la cual estaba el teniente Charles L. Brown, volvía en solitario de la misión encomendada de bombardear una fábrica de aviones en Bremen (Alemania).


El Ye Olde Pub que había despegado de Kimbolton (Inglaterra) aquel día con diez tripulantes, volvía ahora con el artillero de cola muerto, con seis tripulantes heridos incluido el piloto, Charlie Brown (que llegó incluso a perder la consciencia momentáneamente), y con tan solo tres tripulantes ilesos.
 
En cuanto al aparato, el estado del B-17 no era mejor que el de su tripulación.
 
El avión tenía el morro dañado, el fuselaje estaba cosido a impactos de las baterías antiaéreas alemanas y los cazas que les habían asediado. De los cuatro motores dos habían sido alcanzados y de los dos restantes, tan sólo uno tenía suficiente potencia para mantener el aparato en el aire. A todo esto se añadía el hecho de que tanto los sistemas eléctricos como hidráulicos estaban inservibles. (Vamos, que estaban volando de milagro).
 
Todavía sobrevolando territorio alemán y con aquel panorama, ninguno de sus tripulantes confiaba en alcanzar con bien las costas de Inglaterra, cuando de pronto y cuando todo parecía que no podía ir a peor... la situación empeoró (Maldita ley de Murphy...).

 
A cola detectaron la presencia de un Messerschmitt Bf-109 (Así que seguro que la tripulación en esos momentos comenzó a rezar todo lo que sabía antes de que les dejasen lista la documentación para viajar al otro barrio).

 
A los mandos de dicho caza se encontraba un piloto de la Luftwaffe, Franz Stigler, de 26 años de edad, que en ese momento tenía 22 derribos en su haber, necesitando tan sólo uno más para ganar la Cruz de Caballero.

Pero aquí viene lo fascinante de la historia.
 
Stigler se aproximó por la cola al B-17 dispuesto a acribillarlo, pero cuál seria su sorpresa al ver que nadie le disparaba. Pudo ver entonces, que el bombardero tenía el timón de cola roto, la torreta de cola deshecha por los impactos de proyectiles, el cadáver del artillero sacudido por la turbulencia, los dos motores parados y de los dos restante uno renqueaba dejando tras de si, una rúbrica de humo negro en el cielo.
 
Se aproximó algo más, poniéndose en paralelo con el "Ye Olde Pub" y comprobó a través del plexiglás roto de la cabina, que la tripulación estaba herida tratando de protegerse unos a otros del aire gélido que se colaba por los agujeros del fuselaje.
 
Entonces, situándose junto a la cabina destrozada del aparato enemigo, Stigler coincidió con la mirada del piloto enemigo.
 
« No había ningún honor en abatir aquel aparato. Para mí, dispararles en ese momento -confesaría 40 años más tarde- habría sido como hacerlo mientras saltaban en paracaídas ».
 

Así que Franz Stigler tomó una decisión.
 
Permaneció al lado del B-17, volando pegado a él para que las baterías antiaéreas alemanas no lo atacaran. Acompañó al enemigo vencido, sirviéndole de escolta hasta la costa, y allí alzó la mano en un saludo, dio media vuelta y regresó a su base. Nunca contó la historia a sus superiores, porque lo habrían fusilado antes de que cantara el gallo.
 
Este gesto hizo que Charlie Brown consiguiera llegar a Inglaterra y aterrizar lo que quedaba del "Ye Olde Pub" en Norfolk, poniéndose a salvo junto a los supervivientes de su tripulación.
 
Aquel acto de humanidad de un enemigo que volaba bajo el pabellón de la esvástica, que pasó a denominarse "El incidente Charlie Brown", quedó silenciado durante años y casi olvidado. Pero Charlie no lo olvidó.
 
40 años hubieron de pasar, hasta que al fin Brown, tras muchas pesquisas, recibiera una carta desde Vancouber (Canadá) con un escueto texto: "Yo era él".
 
Después de varias cartas y llamadas telefónicas, en 1990 lograron reunirse. Tras la emoción del primer encuentro Brown no pudo por menos de preguntar a Stigler por qué no los había derribado aquel 20 de Diciembre.
Éste le contó que al ver el estado en el que se encontraba el B-17 y su tripulación, recordó las enseñanzas del teniente Gustav Roedel, bajo cuyo mando había servido en África.
 
Gustav Roedel, como auténtico caballero del aire que era, les inculcó la idea de que para sobrevivir moralmente a una guerra, se debía combatir con honor y humanidad. De no ser así, no serían capaces de vivir consigo mismos el resto de sus días.
 
Aquel código no escrito, es el que respetó Stigler y por lo que Brown y el resto de supervivientes de su tripulación, salvaron aquel 20 de Diciembre de 1943 sus vidas.
Tras aquel primer encuentro fueron amigos hasta el fin de sus días, considerando cada uno de ellos al otro como "My special brother".
 
En 2008 y con sólo una diferencia de seis meses, fallecieron de sendos ataques al corazón. Franz Stigler tenía 92 años y Harry Brown 87.
 
¿Y la música de esta entrada?
Como acompañamiento musical para esta entrada, me quedo hoy con un tema mítico, de una película mítica ambientada en la segunda Guerra Mundial y por la que su actores protagonistas Humphrey Bogart e Ingrid Bergman, no daban un dólar (Algún día os contaré alguna curiosidad de esta pelo), pero que fue la ganadora al Oscar a la Mejor Película de aquel 1943, encumbrando a su director Michael Curtiz a lo más alto de la meca del cine.
 
El tema principal ya sabréis cual es y quien lo interpreta en cuanto os diga "Tócala Sam".

Exacto, casi nadie sabe como se llama y levantad la mano los que pensarais que la canción la cantaba Louis Armstrong.
 
No pasa nada, para eso está Augusto que entretiene y a la par educa.
El tema es "As Time Goes By" compuesta por Herman Hupfeld, e interpretada para la película por Dooley Wilson. Una delicia de canción.
 

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Historias Curiosas 1: El Incidente del Equinoccio de Otoño

Con esta entrada inauguro una nueva sección en el blog sobre historias curiosas que normalmente la mayoría desconocemos y que merecen la pena ser conocidas.
La historia de hoy os va a hacer flipar en colores, así que vamos a ello.
El mundo que podemos disfrutar, con sus cosas buenas (como el jamón de bellota o Bruce Springsteen) y sus cosas malas (como las acelgas o el reggaeton)   se lo debemos, aunque os parezca mentira, a una única persona.
¿Quién ha pensado en Dios?
¿Tú?
Sal de esta página por favor.

Ejem! Bueno, después de esta iterrupción y volviendo al hecho que nos ocupa... como iba diciendo, le debemos nuestra existencia tal y como la conocemos a un sólo hombre que durante unas horas tuvo en sus manos el destino de la humanidad.

La media noche del 26 de Septiembre de 1983, en un mundo gobernado por el recelo de la guerra fría y el miedo a la guerra nuclear definitiva, pudo ser la última noche para millones y millones de personas.

En aquella fría noche del 26 de Septiembre en el Bunker Serpukohv - 15 (Moscú) todo parecía estar en calma, y nada podía hacer sospechar lo que estaba a punto de ocurrir.

De pronto a las 00:14 (Hora de Moscú) la calma se tornó en angustia, saltaron todas las alarmas, un satélite de alerta temprana de la URSS acababa de detectar una fuente de calor ascendente desde el este, en la línea del Horizonte. Sus características correspondían con las de un misil balístico intercontinental que podía haber sido lanzado desde la base de Malmstron (Montana, Estado Unidos).


Al lado del "botón rojo" de respuesta nuclear inmediata se encontraba nuestro protagonista, Stanislav Yevgráfovich Petrov, Teniente Coronel de la Fuerza de Misiles Estratégicos del Ejército Ruso. (Imaginaos la papeleta). En el bunker todos se miraban entre sí pensando en la que se les avecinaba, mientras se apresuraban a recibir instrucciones precisas para activar la cadena de mando que daría respuesta al ataque.

El nerviosismo iba en aumento porque Petrov no se movía, sólo pensaba: "¿Es una alarma auténtica o puede ser un error de lectura del ordenador del Satélite?".

Stanislav Petrov decidió que podía ser una falsa alarma y ordeno parar la alerta roja y esperar.
El tiempo jugaba en su contra.
Los camaradas se hacían de cruces (acordándose de su abuela, que seguro que cocinaba como los ángeles, pero que había parido a la madre del mamón que estaba a punto de condenarles a una muerte segura).

Poco después volvieron a dispararse las alarmas de nuevo, cuando el satélite ruso detectó una, dos, tres y hasta cuatro fuentes de calor nuevas ascendiendo por el Este.

En ese momento Petrov, con la mayor sangre fría que un ser humano puede haber tenido jamás, se tomó unos minutos de reflexión (Según declaró después, "No se pueden analizar bien las cosas en sólo un par de minutos. En esos momento uno tiene que guiarse por la intuición.")Tras estos minutos, dos posibilidades rondaban su cabeza:
1. Los misiles nucleares intercontinentales podían provenir de diferentes bases.
2. El ordenador del Satélite Militar tenía "algún cable flojo" y se equivocaba.

Al fin se decantó por la segunda opción, tenía que ser un fallo del satélite, y si no en unos minutos no iba a quedar nadie en aquel lugar que le pudiera echar la bronca, así que se sentó y ordenó esperar, en lo que de seguro, fueron los minutos más largos de la vida de aquella pobre gente.

"La gente no empieza una guerra nuclear con solo cinco misiles. No tuve otro remedio que esperar hasta que los radares los detectaran cuando penetraran en nuestro espacio aéreo. El primer misil tardaría unos 18 minutos en aparecer. Esos minutos de espera fueron los más terribles que he experimentado en toda mi vida. Llegó la hora, pero los radares no mostraron nada. Me quité un enorme peso de encima". (Stanislav Petrov).

La desesperación, la angustia y la impotencia que atenazaba los corazones de los presentes en aquel Bunker, desaparecieron de forma súbita cuando el sonido de las sirenas enmudecieron de repente.

Stanislav Petrov había acertado.

Pero, ¿Qué ocurrió entonces?.
En esas fechas cercanas al Equinoccio de Otoño, el satélite ruso, la Tierra y el Sol, se alinearon. Los primeros rayos del sol naciente que comenzaba a elevarse en el horizonte, impactaron con el ángulo exacto necesario para que los satélites interpretaran las señales térmicas de los rayos solares como si de rastros térmicos de misiles nucleares intercontinentales se trataran.

¿Qué fue de Stanislav?.
Pues que lejos de ser considerado como un auténtico héroe, cayó en desgracia por no haber activado de forma automática el protocolo de respuesta, por lo que lo relegaron del mando de la estación de seguimiento, y lo reasignaron a funciones de inferior categoría.

El gobierno ruso ocultó el hecho y hasta 1998, año en que se desclasificó la información sobre el incidente.

El 21 de Mayo 2004, la asociación de ciudadanos del mundo (Association of World Citizen) le concedió el premio "World Citizen Award", que constaba de una estatuilla y 1000 Dólares.

En Enero de 2006, Las Naciones Unidas homenajeó en su sede a Petrov y le fue concedido un segundo premio de la asociación ciudadanos del mundo.

En la actualidad, vive en una pequeña población rusa, con una modesta pensión y sin que apenas nadie sepa que Stanislav Yevgráfovich Petrov salvó el solito este mundo.
Si queréis saber más, existe un documental que lleva por título "The Red Button & The Man Who Saved The World" realizado en 2008.

Ah! para no olvidarnos del momento musical ¿Sabéis qué música triunfaba en aquel momento?
Pues aquí os dejo un fantástico ejemplo. El mítico "BEAT IT" de Michael Jackson.