Acaba de colgarse íntegramente "The Last Goodbye" el tema vocal que cerrará el último capítulo de El Hobbit.
A cargo del mismo está Billy Boyd al que todos conoceréis por interpretar a Peregrin Tuk (Pippin) en la trilogía de El Señor de los Anillos.
Hasta hace un mes y medio, no sabia que el bueno de Billy se dedicaba también a la música, así que imaginaros la cara de Póker que se me puso cuando leí la noticia de que éste iba a componer la pieza vocal de "La Batalla de los Cinco Ejércitos".
El caso es que a tenor de la noticia, me dio por indagar en la vida de este músico y actor, descubriendo que desde los 16 años tenía interés por la música, participando con esta edad en la compañía musical Theatre Guild.
Leyendo más, resulta que Billy es un músico "poliinstruméntico" (Me encanta invéntame palabros", ya que toca el bajo, el tambor y la guitarra.
Actualmente es parte de Beecake, grupo de Glasgow en el que es cantante y guitarra. El grupo hace música de estilo pop, algo folk, con tintes en alguna de sus composiciones de rock ligero. Como característica, destaca la forma de cantar de Billy, ya que en muchas ocasiones más que cantar recita.
(Si estáis buscando un grupo pop movidito... éste no es el vuestro).
El tema de Boyd que seguro que conocéis la gran mayoría, es el que compuso para "El Señor de los Anillos: El Retorno del Rey" y que llevaba por título "The Edge of Night".
Es precisamente este estilo suyo, calmado, intimista el que decantó a Peter Jackson y compañía, a confiarle la creación de "The Last Goodbye" tema que supondrá, como bien anuncia el título de la canción el último adiós a la Tierra Media de Jackson (Eso si no logran los derechos de El Silmarillion dentro de unos años y nos dan una alegría). Con este tema, según el propio Boyd, "se ha querido hacer una despedida emotiva y agradecida a la legión de seguidores de Tolkien y la Tierra Media recreada por Peter Jackson".
Curiosidades sobre Billy Boyd.
Tiene tatuado en Tengwar (Lenguaje Élfico para los que no seáis tan Frikis), al igual que sus otros ocho compañeros de reparto, un 9. ¿Por qué? porque eran nueve los componentes de la compañía del anillo. ¿Dónde? En el tobillo.
Trabajó como encuadernador de libros antes de ser actor, y entre todos los que tuvo que encuadernar ¿Adivináis cuál fue el más significativo?. ¡¡Prémio!!, El Señor de los Anillos.
Bueno, espero que os guste este "The Last Goodbye" tanto como a mi, y a ver a qué otro tema os recuerda. (Cuando haga dentro de unas semanas el especial sobre la música de la Tierra Media ya os contaré a cuál se asemeja en parte).
Con esta entrada inauguro una nueva sección en el blog sobre historias curiosas que normalmente la mayoría desconocemos y que merecen la pena ser conocidas.
La historia de hoy os va a hacer flipar en colores, así que vamos a ello.
El mundo que podemos disfrutar, con sus cosas buenas (como el jamón de bellota o Bruce Springsteen) y sus cosas malas (como las acelgas o el reggaeton) se lo debemos, aunque os parezca mentira, a una única persona.
¿Quién ha pensado en Dios?
¿Tú?
Sal de esta página por favor.
Ejem! Bueno, después de esta iterrupción y volviendo al hecho que nos ocupa... como iba diciendo, le debemos nuestra existencia tal y como la conocemos a un sólo hombre que durante unas horas tuvo en sus manos el destino de la humanidad.
La media noche del 26 de Septiembre de 1983, en un mundo gobernado por el recelo de la guerra fría y el miedo a la guerra nuclear definitiva, pudo ser la última noche para millones y millones de personas.
En aquella fría noche del 26 de Septiembre en el Bunker Serpukohv - 15 (Moscú) todo parecía estar en calma, y nada podía hacer sospechar lo que estaba a punto de ocurrir.
De pronto a las 00:14 (Hora de Moscú) la calma se tornó en angustia, saltaron todas las alarmas, un satélite de alerta temprana de la URSS acababa de detectar una fuente de calor ascendente desde el este, en la línea del Horizonte. Sus características correspondían con las de un misil balístico intercontinental que podía haber sido lanzado desde la base de Malmstron (Montana, Estado Unidos).
Al lado del "botón rojo" de respuesta nuclear inmediata se encontraba nuestro protagonista, Stanislav Yevgráfovich Petrov, Teniente Coronel de la Fuerza de Misiles Estratégicos del Ejército Ruso. (Imaginaos la papeleta). En el bunker todos se miraban entre sí pensando en la que se les avecinaba, mientras se apresuraban a recibir instrucciones precisas para activar la cadena de mando que daría respuesta al ataque.
El nerviosismo iba en aumento porque Petrov no se movía, sólo pensaba: "¿Es una alarma auténtica o puede ser un error de lectura del ordenador del Satélite?".
Stanislav Petrov decidió que podía ser una falsa alarma y ordeno parar la alerta roja y esperar.
El tiempo jugaba en su contra.
Los camaradas se hacían de cruces (acordándose de su abuela, que seguro que cocinaba como los ángeles, pero que había parido a la madre del mamón que estaba a punto de condenarles a una muerte segura).
Poco después volvieron a dispararse las alarmas de nuevo, cuando el satélite ruso detectó una, dos, tres y hasta cuatro fuentes de calor nuevas ascendiendo por el Este.
En ese momento Petrov, con la mayor sangre fría que un ser humano puede haber tenido jamás, se tomó unos minutos de reflexión (Según declaró después, "No se pueden analizar bien las cosas en sólo un par de minutos. En esos momento uno tiene que guiarse por la intuición.")Tras estos minutos, dos posibilidades rondaban su cabeza:
1. Los misiles nucleares intercontinentales podían provenir de diferentes bases.
2. El ordenador del Satélite Militar tenía "algún cable flojo" y se equivocaba.
Al fin se decantó por la segunda opción, tenía que ser un fallo del satélite, y si no en unos minutos no iba a quedar nadie en aquel lugar que le pudiera echar la bronca, así que se sentó y ordenó esperar, en lo que de seguro, fueron los minutos más largos de la vida de aquella pobre gente.
"La gente no empieza una guerra nuclear con solo cinco misiles. No tuve otro remedio que esperar hasta que los radares los detectaran cuando penetraran en nuestro espacio aéreo. El primer misil tardaría unos 18 minutos en aparecer. Esos minutos de espera fueron los más terribles que he experimentado en toda mi vida. Llegó la hora, pero los radares no mostraron nada. Me quité un enorme peso de encima". (Stanislav Petrov).
La desesperación, la angustia y la impotencia que atenazaba los corazones de los presentes en aquel Bunker, desaparecieron de forma súbita cuando el sonido de las sirenas enmudecieron de repente.
Stanislav Petrov había acertado.
Pero, ¿Qué ocurrió entonces?.
En esas fechas cercanas al Equinoccio de Otoño, el satélite ruso, la Tierra y el Sol, se alinearon. Los primeros rayos del sol naciente que comenzaba a elevarse en el horizonte, impactaron con el ángulo exacto necesario para que los satélites interpretaran las señales térmicas de los rayos solares como si de rastros térmicos de misiles nucleares intercontinentales se trataran.
¿Qué fue de Stanislav?.
Pues que lejos de ser considerado como un auténtico héroe, cayó en desgracia por no haber activado de forma automática el protocolo de respuesta, por lo que lo relegaron del mando de la estación de seguimiento, y lo reasignaron a funciones de inferior categoría.
El gobierno ruso ocultó el hecho y hasta 1998, año en que se desclasificó la información sobre el incidente.
El 21 de Mayo 2004, la asociación de ciudadanos del mundo (Association of World Citizen) le concedió el premio "World Citizen Award", que constaba de una estatuilla y 1000 Dólares.
En Enero de 2006, Las Naciones Unidas homenajeó en su sede a Petrov y le fue concedido un segundo premio de la asociación ciudadanos del mundo.
En la actualidad, vive en una pequeña población rusa, con una modesta pensión y sin que apenas nadie sepa que Stanislav Yevgráfovich Petrov salvó el solito este mundo.
Si queréis saber más, existe un documental que lleva por título "The Red Button & The Man Who Saved The World" realizado en 2008. Ah! para no olvidarnos del momento musical ¿Sabéis qué música triunfaba en aquel momento? Pues aquí os dejo un fantástico ejemplo. El mítico "BEAT IT" de Michael Jackson.
Que cada día uno puede aprender algo nuevo es un hecho, y eso es lo que me ha pasado a mi hoy.
Resulta que después de ver el Tráiler de El Hobbit: La Batalla de Los Cinco Ejércitos, me sobrevino una duda más que razonable: ¿Es la música que podemos escuchar de fondo, de Howard Shore?, a priori no lo parecía, pero ¿Cómo lanzar un Tráiler del Hobbit, sin música original de Shore?.
Pues navegando y buscando por la red resulta que mi duda era fundada. La música que podemos disfrutar en el Tráiler es de una productora musical denominada Twelve Titans Music, que se dedica a realizar música para tráilers en plan épico.
Es un acierto de composición, pero me sigue dejando cierta sensación de extrañeza al no poder disfrutar de la composición original de Howard Shore.
Por cierto, desde hace un par de días, se pueden escuchar 90 segundos de cada pieza de la B.s.o. de la película compuesta por Shore, a través de Itunes.
Ahora sólo nos queda conocer cómo sonará la composición vocal al completo de Billy Boyd, "Pipin", para esta entrega, que llevará por título "The Last Goodbye" (Los 90 segundos que podemos escuchar ahora, prometen).
Bueno, no me enrollo más y ya os dejo disfrutar al completo de Dust and Light.
Esta tarde ha salido el segundo y esperadísimo trailer de El Hobbit y aún no he podido cerrar la boca de asombro ante el espectáculo.
Que ganas de que se estrene y a la vez que pena porque significa el final de una fantástica aventura cinematográfica que he disfrutado como un enano película a película, como si de etapas de un viaje se tratara. Visto este avance, Peter Jackson promete rubricar una despedida Épica e Inolvidable de la Tierra Media.
Era un secreto a voces y ya está aquí, la primera película con los simpáticos personajes amarillos como protagonistas de una historia completa.
Habrá que esperar hasta Julio de 2015, pero mientras tanto ya han lanzado el primer trailer empleando el famoso tema "Underpresure" de Queen y David Bowie.
No sé vosotros, pero yo ya tengo ganas de verla y reirme un rato con el humor absurdo de Kevin, Stuart y Bob.
Hace algo más de una semana salió el primer trailer de Los Vengadores "La Era De Ultrón", en el que se veía un mundo al borde del colapso, con explosiones, escombros (Algunos colocados con cuidado sobre un Audi Blanco, porque todos sabemos que los Audis están hechos a prueba de catástrofes naturales o de megamalos de película con ganas de destruir el Mundo) mientras nuestros superhéroes aparecían abatidos y cabizbajos. Pero hace dos días han sacado una versión algo más enrollada en la línea de lo que fue la primera entrega, lo que hace que sea un trailer más atractivo y que invite mejor a gastarse el capital que cuesta una entrada de cine en verla.
Recordando el otro día películas de aventuras entretenidas a rabiar de las de siempre, de esas que te ponían los fines de semana después de comer, ha venido a mi recuerdo una película fantástica que no me cansaba de ver cuando era pequeño, El Temible Burlón.
La película dirigida en 1952 por Robert Siodmak y coproducida por el propio Burt Lancaster, supone uno de los mejores exponentes del cine de piratas y aventuras, siendo referencia obligada para películas del mismo género más recientes como las que ya os estáis imaginando, la saga de Piratas del Caribe.
El título original de la película fue Crimson Pirate (El pirata carmesí, ya sabéis que nunca se nos ha dado bien el tema de la traducción literal de los títulos anglosajones) y en ella se nos narra las aventuras del Pirata Vallo (Burt Lancaster) y de su fieles piratas, entre los que se encuentra "Ojo" interpretado por Nick Cravat, con los que surca los mares en busca de fantásticos botines.
Si nunca la habéis visto y os gusta el cine de aventuras, es una de las imprescindibles ya que deja en la memoria cinematográfica momentos inolvidables.
¿Curiosidades de este dúo de actores?
Nick Cravat y Burt Lancaster eran amigos de la infancia desde que se conocieron en un campamento de verano a los 9 años. Vivían en el mismo barrio y comenzaron a trabajar juntos en el circo, siendo compañeros de trapecio con el nombre de "Lang and Cravat".
Gracias a esta afición compartida por la gimnasia y el circo, todas las escenas de acrobacias y acción las rodaban ellos mismos.
Trabajaron juntos en nueve películas siendo las más recordadas "El Halcón y la Flecha" y "El Temible Burlón" que nos ocupa hoy.
Otra curiosidad sobre Cravat es que pese a interpretar varios personajes mudos en el cine, realmente no lo era (Hasta que no he investigado un poco para escribir este pequeño artículo, yo seguía pensando que este buen hombre era mudo de verdad). La razón de su "Mudez" en la gran pantalla venía dada por no poder disimular su fuerte acento de Brooklyn al interpretar personajes de época. Por eso varios directores decidieron eliminar sus líneas de texto y convertir su personaje en protagonista mudo.
De cualquier manera, la gestualidad de Nick compensaba con creces su falta de voz impuesta.
La amistad entre Lancaster y Cravat duró toda su vida, hasta el punto que ambos murieron el mismo año, 1994.
La Música de la película corrió por cuenta de William Alwyn (Compositor de un sin fin de bandas sonoras) entre cuyas notas podréis adivinar cierta melodía conocida, así que a ver si la reconocéis.